
Somos. Nada más importa.
Encontré la anti-constante, esa cosita que puedo recordar para pasar del amor al odio. Encontré mí refugio.
Siento, luego existo.
“Kiss me, stupid…”
No había vuelta atrás; me encontraba atrapado en una realidad que, cada tanto, me golpeaba con sueños y fantasías.
(¿O será acaso al revés?)
‘Cause your freckles and your eyes are like Kryptonite to me…
Oh, freckled girl, please, PLEASE, stay away from me.
–That’s it, boy!
–That’s it, ol’man…
You’re probably fucking her right now, and I couldn’t give less of a fuck. Wanna know why? She’s still sticking around in my dreams.
Ya lo introdujo el psicoanálisis: la destrucción también puede ser creación; la muerte también puede ser vida.